El Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar es uno de los espacios naturales protegidos más singulares de toda Europa. Declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, sus 36.000 ha de superficie protegida son de una riqueza biológica incalculable, desde la rambla de Retamar hasta Mesa Roldán y una franja marina de 12.000 ha.

Su clima semiárido ha conformado un paisaje donde hombre y naturaleza han alcanzado, hasta ahora, un perfecto maridaje, manteniendo unos de los pocos litorales vírgenes de la costa española.
Su origen volcánico ha dibujado un paisaje peculiar de formaciones montañosas y acantilados que bordean toda la costa de Níjar.
Algunas de las zonas más recomendadas para visitar y de igual belleza que la cala de Aguamarga son; El Valle de Rodalquilar, en cuyo pueblo se encuentra el Aula del Mar además del jardín botánico el Albardinal. Las Salinas de Cabo de gata con amplia representación de aves migratorias.

La playa de los Muertos que junto con la de Monsul y los Genoveses son las más visitadas del parque.
Además de un centenar de calas recondidas donde poder perderse, como la de San Pedro ó cala de Enmedio.
Lo ideal es recorrer el parque y descubrir el encanto de cada uno de los pueblos que lo forman tanto del interior como de la costa.

Aguamarga, es una pequeña aldea marinera que no llega a los 350 habitantes y que en las últimas décadas se ha convertido en lugar de destino de muchos visitantes que buscan la belleza de sus playas, la amabilidad de sus

gentes y la sensación de tranquilidad que depara el lugar.
Su playa de arena fina y apenas 700 metros, se encuentra rodeadas por dos montañas, y cuenta con el distintivo de bandera Azul.

Esta localidad almeriense antiguamente llamada fondeadero de chavala, conserva aún su arquitectura típica de encaladas fachadas blancas, tan inmaculadas como la claridad de sus aguas. A ambos lados de la cala de Aguamarga hay un sinfín de pequeñas calitas vírgenes donde tres personas pueden llegar a ser multitud.